LITERATURA- El abuelo Delibes
En esta publicación nos acerca, por primera vez, al Delibes más familiar a través de una mirada íntima y universal. «Germanito, hijo. Estate tranquilo que no pierdo mi saque desde el 72.» Con estas palabras tranquilizadoras cruzábamos la red hacia el otro lado de la pista el abuelo y yo con un objetivo claro en la cabeza: derrotar a unos rivales que nos habían llevado a un partido igualado y que sin duda venderían cara su derrota en el último juego.